Patios de Cristal y la Majestuosidad Escultórica Francesa
El Ala Richelieu, una vez palacio real y sede de gobierno, nos da la bienvenida a un universo donde el arte y la arquitectura se entrelazan. Tras la entrada, te espera el impresionante Patio Puget, renovado en la década de 1990. Originalmente a cielo abierto, ahora está cubierto por un techo de cristal que protege valiosas esculturas francesas de los siglos XVII al XIX de la lluvia ácida, conservando una atmósfera al aire libre. Unos pasos más allá, en el Patio Marly, admira los dinámicos Caballos de Marly de Guillaume Coustou, encargados en la década de 1740. Estas monumentales esculturas ecuestres, que representan domadores luchando con caballos salvajes, adornaban originalmente el palacio de placer de Luis XIV en Marly antes de su traslado a París.
Tesoros de Imperios Lejanos: Asiria y Persia en París
Continúa tu viaje hacia las profundidades de la historia con los colosales Toros Alados de Susa (Lamassu), que datan de alrededor del 713 a.C. Estas míticas criaturas con cuerpo de toro, alas de águila y cabeza humana, custodiaban las puertas de la antigua ciudad persa de Dur-Sharrukin para intimidar a los enemigos. Observa sus cinco patas: desde el frente parecen estáticos, pero de lado, sugieren un majestuoso paso adelante. Más adelante, el Patio de Khorsabad te transporta al corazón del Imperio Asirio del siglo VIII a.C. Esta imponente reconstrucción presenta enormes relieves de yeso que narran actividades como la tala de árboles en el Líbano y el transporte naval, traídos a París en el siglo XIX para formar la primera exposición museística asiria del mundo.
De la Burocracia al Lujo Imperial y el Arte Íntimo
Ascendiendo la Gran Escalera del Ministro, una maravilla burocrática del siglo XIX de la era de Napoleón III, notarás su diseño imponente con dobles escaleras y sillería ornamentada, concebida para impresionar a diplomáticos y contribuyentes. Antes de 1989, esta ala albergó el Ministerio de Finanzas. Luego, sumérgete en el lujo extravagante de los Apartamentos de Napoleón III (1856-1861). El Gran Salón, con su estuco dorado, enormes lámparas de araña de cristal y terciopelo carmesí, fue escenario de las fiestas estatales más elitistas. En el Comedor de Estado, aprecia la opulencia del “Service à la russe”, un estilo dominante en las cortes europeas. Más tarde, la Galería Médici muestra los 24 lienzos masivos de Rubens para la reina María de Médici, una glorificación ambiciosa de su vida. El tour culmina en la Sala de Vermeer, un marcado contraste arquitectónico, donde podrás admirar obras íntimas como “La Encajera”, que invitan a una observación cercana de la belleza de la vida cotidiana.